10 de febrero de 2021

Consejos para enseñar en un aula virtual

Reseñado por: Angélica Vázquez

Desde marzo 2020, debido a un aumento repentino e insostenible en el número de infecciones por COVID-19, muchos estudiantes abandonaron sus campus y se prepararon para un nuevo entorno de aprendizaje en línea. Aún en el comienzo de un nuevo semestre en agosto, muchas universidades siguen utilizando aulas virtuales. 

Muchos han escrito sobre la experiencia, ofreciendo sugerencias sobre cómo enseñar en línea de manera más efectiva, y todos continuamos compartiendo ideas para mejorar. Si bien no es perfecto, aquí hay tres consejos que, durante los últimos meses, han hecho que este cambio sea un poco menos oneroso, con la esperanza de que también sean útiles.

Consejo 1: Establezca un código de netiqueta para estudiantes

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Muchos estudiantes alquimizan la participación en el aprendizaje a distancia con sentarse frente a un sustituto neófito con desafíos ópticos y audibles. Además, algunos actúan como si pudieran evadir fácilmente participar en charlas, encuestas y debates. Los instructores de la era de la pandemia necesitan balizas pedagógicas novedosas para atraer a sus estudiantes hacia la iluminación. Al comienzo del semestre, al explicar claramente y hacer cumplir de manera consistente una serie de reglas de clase postradicionales, puede crear un entorno de aprendizaje remoto más seguro, productivo y libre, y menos un panóptico digital rígido.

Iniciar sesión después del comienzo de clases es de mala educación.  Los inicios de sesión repetidos equivalen a salir y volver a entrar abruptamente en un aula.

Durante las sesiones en línea, en necesaria toda su atención. El uso de un navegador mientras utiliza otro para participar en las discusiones no funcionará.

La prohibición en el campus se extiende al salón de clases generado por computadora.

Comer durante una sesión es motivo de eliminación.

Solo podrán estar presentes los inscritos oficialmente en el curso.

A menos que sea un animal de servicio registrado oficialmente, el salón de clases simulado es una zona libre de mascotas.

Acostarse en una cama o estar en un lugar con mucho ruido sin duda no son la mejor opción para aprovechar de las cases.

Las mismas reglas establecidas para las discusiones cara a cara se aplican a foros de chat. Emoji o acrónimos y abreviaturas no tienen cabida en una discusión cibernética.

No se puede enseñar mientras se ofrece ayuda al mismo tiempo. Si no puede conectarse, comuníquese con el servicio de asistencia técnica.

El ausentismo y las tardanzas digitales crónicas obstaculizarán las posibilidades de obtener una calificación final aceptable.

Consejo 2: Para aumentar la participación, reduzca el tiempo de pantalla en clase.

En 2014, una investigación publicada en el Journal of Behavioral Addictions determinó que los estudiantes en edad universitaria en los Estados Unidos pueden pasar un promedio de ocho a 10 horas por día en un teléfono inteligente. En 2020, asumiendo que un estudiante universitario se inscribe en dos cursos que se reúnen dos veces por semana, puede pasar hasta cinco horas frente a una pantalla solo para las clases. Aunque la enseñanza en línea presenta una serie de problemas, también brinda oportunidades que de otro modo no están disponibles. La siguiente actividad ofrece un medio para acabar con este flagelo del despilfarro frente a la pantalla, al tiempo que les da a los estudiantes una razón para desconectarse temporalmente.

Beneficios

  • Obliga a los estudiantes a alejarse de las pantallas de sus computadoras.
  • Los desafía a entrelazar sus vidas con una pieza de ficción.
  • Les da a sus pares una idea de lo que valoran.

Otra variación de este ejercicio consiste en asignar a los estudiantes la tarea de entrevistar a un padre o abuelo. Las preguntas pueden girar en torno a las opiniones de sus mayores sobre la importancia de obtener un título universitario, lo que experimentaron durante sus años universitarios o cómo se sienten acerca del clima cultural actual.

Consejo 3: Revitaliza las salas de reuniones

Antes de la pandemia, la mayoría de los estudiantes preferían enviar mensajes de texto a sus amigos en lugar de conversar con la persona sentada a su lado. Sherry Turkle, profesora Abby Rockefeller Mauzé de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, define este fenómeno de la era digital como «estar solos juntos». En un entorno de aprendizaje en línea, la reticencia de los estudiantes a intercambiar bromas se vuelve aún más pronunciada.

Si encuentra que su aula virtual se siente más como una cámara de eco virtual, pruebe esta estrategia. Cuando asigne salas para grupos pequeños, base las parejas de estudiantes en su escasez de intereses comunes: el estudiante de mejor desempeño con el más bajo, el mayor con el más joven, etc.

En un curso de humanidades, asigne a los grupos una pregunta del material del curso reciente o plantee una pregunta para la que no haya una respuesta definitiva.  Para un curso de ciencias o matemáticas, asigne a las parejas la solución de uno o dos problemas habitualmente desafiantes.

Estas combinaciones de salas de reuniones tienen tres beneficios:

  • La actividad los desafía a dejar de lado sus diferencias y buscar una respuesta difícil de alcanzar.
  • Este tipo de emparejamientos hacen que las discusiones de toda la clase después de las sesiones de grupo sean mucho más esclarecedoras.
  • A veces fusionando diferentes visiones del mundo de los estudiantes universitarios, produce resultados esclarecedores.

 

Para conocer más información acerca de este tema, puede acceder aquí.

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